
Debo confesar que soy la persona más sedentaria del planeta, pero no ha sido así siempre.
Persistentemente fui hojota para cada deporte que intenté, muy a mi pesar, he probado varios caminos a la hora de comenzar a hacer un precalentamiento, cabe aclarar que sin fruto alguno.
En mi niñez la gimnasia deportiva, luego voley, cesto ball, carreras de velocidad, softball y básquet. Sin contar los dos o tres meses de Gym (áeróbica, localizada, step, kidboxing y fierros) en los que eventualemnte me embarqué y a los que asistí por el sólo hecho de haber pagado la cuota y con el único fin de no malgastar el dinero invertido.
Invariablemente, cada fin de invierno, decido recomenzar la actividad físca. Como si fuera un ritual antes de la primavera o algo así. Los días se alargan y es más viable levantarse temprano por las mañanas, resulta más rendidor!
Soy de esas personas que aunque odian el calor extremo (sobre todo con humedad) un poco de sol le viene bien.
Desde mi consultorio aconsejo todos los días, a alguien distinto, la disparatada idea de que salga a caminar 5 veces por semana por lo menos 30 minutos cada vez, a paso firme y rápido (tal cual lo aconseja cierta Sociedad de Cardiología) con la voz entumecida de una locutora y con la cara de jugador de poker. Me escucho y me creo el casset que recito y sin embargo a la hora de la verdad sigo sentada en esta silla, mirando TV, leyendo algún libro, estudiando, simplemente chequeando mails. Si yo invirtiera la mitad del tiempo que le dedico a la PC en mover las cachas me consideraría una deportista.

Esta última semana he encontrado dos ocasiones de "tener que" salir en bicileta (obviamente porque me quedé sin el auto, esto de compartir no es para todos). Resulta que a pesar de mi queja experimenté una sensación más que gratificante al retomar la actividad, y creo que esta vez no me para nadie, ahora voy por los Rollers!

