domingo, 14 de junio de 2009

Exorcizando Demonios


Algunos tendrán una manera más creativa de hacerlo, otros tan sólo saldrán a correr, o pintarán magestuosas obras de arte, o conversarán con sus terapeutas por años y años. Quizás compongan "temas", o sinfonías imperiales, otros harán catarsis con un amigo o consumirán tal o cual cosa que los aleje por un momento de la cotideaneidad que ahoga. Yo me voy de viaje.

Sí, así como suena, cuando todo bajo el sol comienza a asfixiar, encuentro una excusa y cargo dos o tres cosas indispensables y salgo a la ruta (mate, mamadera, vianda). No creo necesaria que lleguen las vacaciones para salir de paseo.

Ni siquiera me es indispensable manejar, puedo sencillamente tomar un bus o sentarme de copiloto, o en el asiento trasero, sin más ayuda que un mate y mi terca tenacidad de no querer entablar un diálogo mientras estamos en movimiento.

Para algunos el vaivén desarrolla cierta somnolencia, así que si alguien no comprende que no deseo ningún tipo de tertulia, me pongo los lentes oscuros y finjo dormir.

Hoy mientras volvía de uno de estos ataques repentinos de subir a la autopista, estaba atardeciendo, y mi hija (de más está aclarar que con ella no se respetan mis reglas de silencio) decía:

-se está haciendo oscuro

-si, amor y...

-que vamos a tener que apurarnos

-por?

-porque es de noche

-y?

-que hoy es domingo y me toca dormir en tu cama

Por suerte esas fueron las penúltimas palabras antes de caer derrotada ante Osiris.

El horizonte se bifurcaba en el vidrio lateral del auto en dos paisajes uno al derecho y el otro al revés, uno un tanto más anaranjado y el otro más opaco, uno con las ideas revueltas desoladas y el otro con alguna esperanza.

Cuando viajo me parece que voy liberando el lastre, me hipnotizo estúpidamente en el paisaje, repaso las preocupaciones actuales, las visualizo desde otra perspectiva, como si no fueran mías, como detrás del cristal, como en los ángulos del reflejo de aquel paisaje.

Me ayuda a veces alguna buena melodía, un poco de canto (aclaro que sin entonación alguna), pero el ronroneo del automóvil crea la acústica perfecta, me eleva del pantano.

Quizás otras personas tengan otros escapes, yo viajo, y me desenchufo y vuelvo con dos kilos menos de ansiedades.

2 comentarios:

  1. tan de aries ella... y con muy buena entonación.
    para mi viajar también es hermoso. y mirar la "belleza" -sobre todo si es natural" recarga mucho las pilas. Si no decile a Emmaneul Hurvilleur que todavía sigue con pilas de cuando podía mirar a diaro a Celeste.

    Trompeta

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  2. El paisaje patagónico no es de lo más espectacular para recrear, por eso es más fácil el fluir de los pensamientos, divagar un poco...
    SE separaron?? Estoy desactualizada!

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